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04 junio 2012

"Siempre ha sido así"


Hace unos días y con sobrada razón, el exrector de la UCA, José M. Tojeira señalaba en un artículo publicado por el “Colatino” que los temas coyunturales, tan numerosos y en apariencia extremadamente acuciosos, nos impedían mirar con detenimiento lo que en la estructura social sigue sin resolverse. Concuerdo indudablemente en este punto capital con el padre Tojeira.

José M. Tojeira atina también al apuntar en la prodigiosa inversión que se ha dado en el panorama político: ANEP y Fusades “que siempre defendieron un sistema político débil y corrupto, dirigido y puesto al servicio de los económicamente más poderosos, aparecen ahora como defensores de la democracia”, mientras que el partido de izquierda se muestra “metida en disputas de poder, aliándose además con la derecha política más desprestigiada, cae en la tentación coyuntural y se muestra como enemiga de la democracia”.

Mientras el FMLN sigue peleándose con la Sala de lo Constitucional y volviendo con extrema recurrencia a su obstinada oposición al voto por persona y la aparición de las fotos en las papeletas electorales, la situación real del país permanece sin cambios estructurales: “La “guerra de los ricos contra los pobres”, como le llaman algunos profesores de ética, continúa enriqueciendo a los que tienen más en detrimento de los que tienen menos. Y la coyuntura, mal manejada por los políticos, haciéndonos olvidar la realidad”.

El padre Tojeira se dirige al FMLN, en un llamado que suena ya casi desesperado: “el FMLN corre el riesgo no sólo de perder votos (más de los que ya ha perdido), sino de olvidarse de que su verdadera tarea es levantar a este país de la pobreza, del bajo nivel educativo, al tiempo que lo libere de esa estructura socioeconómica que sigue permitiendo que los ricos de este país vivan cada vez mejor mientras los pobres sufren sistemáticamente el olvido y la marginación”. Este llamado que es también un apremiante recordatorio de los iniciales objetivos del FMLN, contiene una premisa que me parece necesario aclarar.

En la estructura social salvadoreña uno de los componentes fundamentales son los partidos políticos y el papel que juegan dentro de esta misma estructura tiene repercusiones en la vida inmediata de la gente. Cada partido enuncia sus fines y se coloca en el panorama político de uno o del otro lado, a pesar de que en sus enunciados todos afirman el deseo de beneficiar el pueblo y sacar al país de su estancamiento. Las esperanzas que sigue abrigando el padre Tojeira en el FMLN reposan en las declaraciones, manifiestos y programas pasados. Es decir que existe una identificación entre el partido actual y el partido que se declaró tener como “verdadera tarea” liberar al país de su obsoleta “estructura socioeconómica”. Este último partido ya no existe. Durante los años de oposición del FMLN la inercia nos obligó a dar por verdaderas las intenciones “revolucionarias” que sus dirigentes machaconamente repetían con un estilo bastante dogmático.

No obstante el FMLN ha ido cambiando paulatinamente, en su acomodamiento al sistema político, en su participación en las instituciones del Estado y en el mismo funcionamiento interno poco o nada ha quedado del pasado. Dentro de la estructura social del país no existe hoy un partido político que se plantee como tarea suya “levantar al país de la pobreza, del bajo nivel educativo”, y al mismo tiempo liberarlo de la estructura socioeconómica que permite todas las escandalosas desigualdades sociales que sufre nuestro país.

Se trata pues de un problema mucho más grave, más profundo, que simplemente de insistirle al FMLN que recuerde y asuma su misión histórica. El FMLN ha dado muestras palpables de que no puede asumir lo que ya no le corresponde. Ellos han preferido aliarse a la derecha (“aliándose además con la derecha política más desprestigiada”, dice el mismo Tojeira), proclamar su fidelidad al gran capital y al sistema mismo.

Todo ese juego de frío y caliente, de va y viene que mantienen con el presidente Funes no solo muestra su falta de miras políticas, sino que pone al desnudo un vergonzoso oportunismo. Un día son partido de gobierno o en el gobierno, otro pareciera que ya están en la oposición. Los dirigentes del FMLN, en sus conciliábulos semanales, se dedican a calcular cuál actitud es más rentable electoralmente. Por el momento, parece que lo que prevalece en esas cuentitas de apotecario es permanecer en el gobierno y echar pujidos de vez en cuando. Esta es la realidad del partido FMLN. ¿Podemos confiarle las tareas históricas que señala José M. Tojeira?

Lo que ha planteado el exrector de la UCA ha de sonar a los oídos de los miembros de la cúpula partidaria como un exabrupto radical y extremista. No obstante lo que plantea el padre Tojeira está puesto en nuestra historia como algo inaplazable, como urgente. No podemos salir de nuestra miseria si no nos liberamos de la estructura socioeconómica que funciona exclusivamente en beneficio de los ricos y que agobia a los pobres.

Pero al problema de la ausencia de un organismo político que se proponga esa liberación de la opresión social, se agrega otro. Algunos pueden reconocer la urgencia de transformar las estructuras sociales y económicas del país, tal vez abunden, pero son muy pocos los que las consideran posibles. Este otro aspecto forma parte también de la estructura social y política del país. Esta convicción no ha surgido de repente. Los medios de comunicación y propaganda que le sirven al capital se han encargado de promover esta imposibilidad, presentándola como una magnífica utopía, como un sueño de ilusos, pero la dura realidad nos demuestra que el sistema actual es el único que garantiza la libertad. A esta propaganda de la oligarquía se le suman nuevos e inesperados refuerzos: las alegaciones de los dirigentes efemelenistas de la necesidad de ser realistas, de ser pragmáticos. También ellos sostienen la imposibilidad de romper con estas estructuras sociales y económicas, ellos afirman que eso ha dejado de ser para ellos un objetivo inmediato o de medio plazo. También ellos llaman de extremistas o de ilusos a los que reclaman los primeros pasos por la vía de las reformas estructurales.

Tenemos pues que emprender un esfuerzo explicativo para además de mostrar la necesidad de las reformas estructurales, volver patente su posibilidad. Los argumentos están en la realidad misma, en la vida misma en que estamos sumidos. Se trata pues de buscar los argumentos, de llevarlos a la gente, de insistir mucho, pues la realidad agobiante también es fuerte en su certitud de ser la única posible. El conformismo nos lleva a repetir “siempre ha sido así”.  

27 mayo 2012

El gobierno de Funes y los otros


 No cabe duda alguna que el gobierno de Funes tiene mejor desempeño que los anteriores. Pero a pesar de esto, no responde a las expectativas y sobre todo a las esperanzas que se cifraron en él.

Entre la primera verdad y esta segunda las distancias son diferentes, pues a pesar de que el gobierno Funes/FMLN ha tomado medidas en favor de los más desfavorecidos, cosa innegable, no ha cambiado de rumbo en la dirección económica y social del país. Al contrario se ha aliado a los Estados Unidos con tal empuje que Funes ha parecido ser el comisionado del país del Norte en la Región, la estructura fundamental de los presupuestos no ha cambiado respecto a los de Saca, su orientación fundamental sigue privilegiando los intereses de la oligarquía.

Esta como siempre pide más, a través de su organización ANEP y su oficina de propaganda FUSADES han actuado como partido político e ideológicamente remplazaron a ARENA después de su derrotas electorales. Este ataque se centró en la participación de miembros del FMLN en el gobierno y su presión permanente por evitar a toda costa mayor cooperación con los países de América del Sur. En este punto hay total acuerdo entre ANEP y Funes.

Respecto a la segunda verdad, a la que el gobierno de Funes no ha respondido a las esperanzas y expectativas populares y esto a pesar de algunos toques sociales es todavía más flagrante, pues estas esperanzas y expectativas están relacionadas con las estructuras mismas de la sociedad, con la pobreza real de nuestro modo de vida, con las pocas posibilidades que se nos ofrecen, con el atraso acumulado por la dominación oligárquica.

 La carestía sigue siendo una realidad, las diferencias sociales son enormes, los salarios de manera general son bajos, la educación es de baja calidad, etc. La esperanza que abriga nuestro pueblo es romper con esta estructura, lo tenga esto claramente en la conciencia o sea una vaga sensación los trabajadores, nosotros todos no podemos darnos por satisfechos. Pero aparece otro problema, ¿qué hacer ahora?

Pues el problema no es tanto el personaje Funes (hombre sin partido), sino que la sociedad y su destino, su futuro. El partido que en las últimas décadas parecía encarnar y sustentar estas esperanzas también ha defraudado a la gente. No puedo entrar en los detalles, pero esto se ha confirmado en la pérdida de votantes en las últimas elecciones. Aquí salta a los ojos que se ha fracasado en esta vía electorera y con este instrumento que ha sido raptado. La cuestión es importante, estamos de nuevo en una encrucijada importante, o cambiamos totalmente el modo de hacer política o seguimos hundiéndonos en este pantano de miserias.

22 mayo 2012

En la Asamblea se vuela al ras del suelo


La semana pasada fue Sigfrido Reyes que reclamaba a los periodistas las críticas y las preguntas sobre el costo del banquete que organizó la Asamblea para su inauguración. Les sacó en cara las galletitas y los refrescos que durante las plenarias pone a su disposición la institución parlamentaria. Bajeza política pues la prensa tiene derecho a inquirir sobre esos gastos. En otras ocasiones la prensa calló, es cierto. Que los partidos de derecha hicieron el mismo despilfarro, también es cierto. ¿Justifica que la izquierda reproduzca la conducta de la derecha? Mezquindad pura y llana eso de reclamar por tan poco y comprado con dinero ajeno.

Esta semana el secretario general del partido en el gobierno, el FMLN lanza una injustificada y muy tonta diatriba (haga clic aquí) contra el presidente actual de la Corte Suprema de Justicia y de la Sala de lo Constitucional, Belarmino Jaime. Lo acusa de prepotente. Veamos en qué consiste la pretendida prepotencia del magistrado según Medardo González. Pues en el hecho de haber aceptado el recurso de inconstitucionalidad del nombramiento de los nuevos magistrados para la Sala de lo Constitucional. Medardo Gonzáles, diputado por el FMLN, ignora que el hecho mismo de aceptar la demanda no constituye en sí ningún fallo. Es más en estos momentos les toca a los actuales miembros aceptar las demandas que llegan. Lo que significa que la acusación de que Belarmino Jaime quiere erigirse en juez y parte es simplemente fuera de lugar.

Medardo González no tiene ninguna competencia para afirmar que esa aceptación de los recursos es inconstitucional. Se trata de una doble incompetencia, la primera que no le toca al Secretario de un partido, esté o no ese partido en el gobierno, dar un fallo de inconstitucionalidad a un acto de la Sala de lo Constitucional. La otra incompetencia es que los fallos de la Sala son razonados, se apoyan en artículos constitucionales, en doctrinas de derecho constitucional. Está demás afirmar que el diputado ha mostrado en todo esto una supina ignorancia. Fue él quien organizó el desfachatado mitin enfrente de la Sala de lo Constitucional defendiendo el infame decreto 743. Ya todos conocemos la hipócrita conducta del FMLN en todo ese proceso. Primero no toma parte en el voto, se la juegan de Poncio Pilatos, pero el mismo día dos diputadas del FMLN firman el decreto para que se lleve de inmediato al presidente. La complicidad vengativa de Funes quedó manifiesta en la celeridad de la promulgación. Funes no ha digerido que la Sala de lo Constitucional decretara inconstitucional la famosa y nefasta “partida secreta”. Luego el FMLN asumió el decreto 743 como a su propio feto abortado y anduvo de la Seca a la Meca tratando de darle vida eterna. Tuvieron que recular y aceptar una derrota más política que legal y más moral que política. Pero su batalla de retaguardia antidemocrática no terminó, con su nuevo aliado de derecha estuvieron redactando decretos de aplicación del fallo de la Sala que constituían una ringlera de obstáculos para las candidaturas individuales. Todo este proceso les causó daño en las elecciones legislativas que perdieron este año.

El estratega desvelado, diputado y portavoz de su partido, Lorenzana afirmaba también la semana pasada que el fallo había perdido las elecciones, porque ningún candidato independiente salió electo. Ya comenté estas absurdas declaraciones anteriormente en este blog. No se han dado cuenta que son ellos los que perdieron las elecciones en gran parte por su actitud antidemocrática frente a un paso hacia delante en la democratización del país.

Medardo González no escarmienta, no le bastó que los electores le trasquilaran su grupo parlamentario, quiere ahora indisponer aún más a los electores atacando de nuevo a los miembros de la Sala de lo Constitucional. El argumento que adelanta el diputado González es capcioso. Veamos que dice el comunicado que su grupo hizo adoptar por sus “nuevos aliados” de derecha, GANA y los antiguos satélites de ARENA. Afirma que los magistrados no son electos por el sufragio universal, como lo son los diputados, entonces no tienen derecho de oponerse a los nombramientos que realizan los diputados. Pero este pobre hombre, estos pobres hombres, nuestros diputados, que yo no sé quién fue el primer imbécil que los llamó “padres de la patria” y que ahora todos siguen borregamente en esta apelación descontrolada, estos hombres que han adoptado ese comunicado, no han leído la Constitución. Esta le da autoridad a la Sala de lo Constitucional de aceptar los recursos de inconstitucionalidad que los ciudadanos le presenten y la potestad de fallar sobre la constitucionalidad o su ausencia en los decretos legislativos. Es la Constitución la que tiene la última y suprema palabra, los magistrados los únicos que pueden fallar sobre la interpretación adecuada de la Constitución. Y en esto nada tiene que ver si los magistrados son electos de segundo grado y los diputados son electos por sufragio.

Todo esto nos habla de lo bajo que se vuela en la Asamblea. Pero si los diputados de ARENA se han desvinculado de estos nombramientos y de estos ataques a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, no se crea que su vuelo es alto. Uno de ellos desde la tribuna se atreve a insultar a una diputada efemelenista con la más soez vulgaridad. Los areneros no han condenado esa actitud infame de su colega y es muy posible que lo congratulen en su intimidad.

Todo esto debe conducirnos a la reflexión de que nuestra vida política y social urge de una refundación, que es vital para la vida de la nación que los valores morales que fundaron nuestra república sean de nuevo erigidos y llevados en sus manos por todos los ciudadanos que aún siguen soñando, anhelando con un país próspero, fraternal y libre.

10 mayo 2012

La paranoia de Lorenzana


Imposible entender que ha querido decir el portavoz del FMLN, el diputado Roberto Lorenzana. La única explicación es que el diputado suponga que el fallo iba destinado en contra de su partido y que perseguía exclusivamente eliminar a su grupo parlamentario. Pues el fallo de la Sala de lo Constitucional no se presentó a elecciones, por consiguiente no pudo de ninguna manera fracasar.

Pero los que sí le dieron guerra a ese fallo fueron los diputados del FMLN, primero aliándose a los partidos de derecha y al presidente para volverlo nulo. Convocaron a una bochornosa manifestación enfrente de la Corte Suprema de Justicia, luego decretaron toda una serie de obstáculos para las candidaturas independientes, que poco a poco iban mostrando su carácter antidemocrático e inconstitucional. Por todo esto lo único que ganaron los efemelenista fue mucho desprestigio en una franja del electorado, que fue precisamente la que decidió anular su voto, votar en blanco o no participar en las elecciones. El fracaso, en este caso, no es del fallo que no participó en ninguna elección y que para desconsuelo del portavoz efemelenista sigue vigente y tiene forma de ley. Es cierto que se trata de una ley amañada, pero eso ya no es culpa del fallo mismo, sino de la ley que ellos con GANA redactaron en desvelos.

Pero todo eso se pudo perfectamente haber evitado, todo ese desprestigio, todo ese circo barato de diputados absteniéndose y diputadas firmando a la carrera el decreto, el presidente diligente como nunca, mandando el mismo día al Diario Oficial el  fatídico 743. ¿Quiénes perdieron, los que tuvieron que echarse para atrás o el fallo que sigue vigente?

Las candidaturas independientes no reciben muchos votos en ninguna parte del mundo. Si nuestros diputados hubieran tenido el mínimo de inteligencia, se hubieran informado qué pasa en el resto del mundo. Pero nuestros diputados no actúan pensando con la cabeza, sino que con el… hígado.

¿De qué se ufana el diputado Lorenzana? De una derrota de su partido y de una derrota de unos cuantos candidatos individuales, que no pudieron hacer una campaña como es debido, con la desventaja de que sus electores se privaban de votar por el mismo número de diputados que el resto de ciudadanos. Pues los que optaban por los independientes, no podían marcar a otros candidatos, solo a uno. Esta desigualdad entre electores es el fruto de la ley amañada que votó Lorenzana y que la pensó con sus secuaces de GANA.

Pero esta declaración nos ayuda a ver con clarísima evidencia el bajo nivel político de los dirigentes del partido “revolucionario”. Pero lo que queda aún con mayor meridiana claridad es la mezquindad con que ejercen su mandato. Decididamente esta gente tiene que irse ya al basurero de la historia, ese es su destino. Todo lo piensan a partir de su interés pecuniario, de su interés de empresarios. 

03 mayo 2012

Lecturas y recuerdos (lingüísticos)


En estos días he vuelto a mis lecturas lingüísticas, he leído viejos artículos y conferencias de André Martinet, algunos de Emile Benveniste,  he vuelto a hojear a de Saussure, me he enfrascado en algunos textos de autores rusos que tratan del aspecto, la temporalidad y la modalidad. Los textos de Martinet me retrotrajeron a mis años universitarios en los que descubrí que muchas cosas se aprenden discutiéndolas con los amigos. No recuerdo exactamente de quién fue la idea, pero un grupo de alumnos de la Facultad de Filología (Departamento de Lingüística General) decidimos crear un “Círculo”, tal vez soñando que alguna vez imitaríamos al famoso Círculo de Praga de inicios del siglo pasado. Dos profesores nos alentaron mucho al principio, mi profesor principal Dimitri Evguenievich Mijalchí y el docente Yuri Veniaminovich Vannikof. Sus intereses y personalidades eran complementarias y no dejo de señalar que eran heterogéneas, la primera basada en toda la historia de los inicios de nuestra ciencia y el otro apasionado en todo lo nuevo que llegaba del extranjero, gran experimentador de métodos. Pues en ese “Círculo” discutíamos mucho. La manera de proceder era la siguiente, uno de nosotros preparaba una ponencia, corta, de diez a quince minutos y luego nos poníamos a desmenuzarla. Nos reuníamos dos veces al mes, lo hicimos durante dos años. Esto terminó cuando algunos miembros tuvieron que empezar a escribir sus tesis de fin de carrera.

André Martinet me recuerda esas reuniones pues tanto los temas, como el enfoque suyo en mucho se asemejan al que practicaban nuestros profesores moscovitas y que nosotros asumíamos y, creo, seguimos asumiendo hoy. Aunque hay un punto fundamental que nos separaba a muchos y es que no lográbamos ponernos de acuerdo sobre la famosa división del maestro ginebrino de Saussure, Lengua y Habla. Pienso que en toda la lingüística europea sigue siendo un problema teórico que no se ha dilucidado hasta el final. La formulación que encontramos en el famoso y fundador “Curso de Lingüística General” no es muy precisa, no adquiere allí un aspecto acabado, viene mezclada con otros temas que tampoco fueron expuestos allí con el rigor que tal vez tuvo en su cabeza el maestro, pero que no se plasmó en los apuntes de sus alumnos, ni encontró reflejo en el famoso “Curso”  que fue redactado por Charles Bally y Albert Sechehaye a partir de dichos apuntes.

Este fue uno de nuestros temas más enconados. Muchos afirmaban que se trataba simplemente de una división metodológica, una especie de punto de vista a partir del cual se abordaba la investigación. Otros sostenían que en realidad esa división tocaba más de fondo a la esencia misma del objeto lingüístico: el lenguaje humano. No obstante pocos encontraban la forma de exponer la teoría de manera totalmente satisfactoria. Nos llegó durante esos años unos escritos, que ya tenían su tiempo de circular en Uruguay, de Eugenio Coseriu. El asumía la división, pero le agregaba un tercer término, la norma. En su “Sistema, norma y habla” procede a una crítica aguda y por momentos convincente de la fallas en la exposición que encontramos en el “Curso”. Pero Coseriu ve en algunos momentos señalados de esta dualidad simplemente “aporías”, sin ir más allá en su análisis. A veces encontramos en ese escrito la palabra “dialéctica”, pero no llega más lejos que a simples señalamientos. Como sea, la teoría de Coseriu se impuso en nuestro “Círculo” y en nuestra facultad. Su influencia en la lingüística soviética fue más reducida, la traducción de su obra llegó  demasiado tarde, cuando ya el dogmatismo brezhneviano comenzaba a hacer sus estragos.

La oposición a la bipartición saussureana también era filosófica: los ataques venían del empirismo disfrazado en materialismo “dialéctico” de algunas eminencias de la Academia de Ciencias Humanas de la Unión Soviética, otras del empirismo sin máscaras, que no aceptaban las consideraciones teóricas y que se limitaban a estudiar las “conductas”. Muchos por supuesto reconocen que lo único a lo que tenemos acceso es al lenguaje hablado, a las manifestaciones, a lo que de Saussure llama “Habla”. Para estos estudiosos la “Lengua” saussureana no es más que una construcción, sin asidero material observable. Este ha sido el punto que han esgrimido muchos. Martinet, el de los textos que acabo de leer, expresa de alguna manera ese pensamiento, lo único concreto que tenemos y del que podemos hablar es el “Habla”.

Nada es más ingrato para un aprendiz en una ciencia que tener intuiciones sin poseer los conocimientos necesarios para poder fundamentarlas. Esto fue lo que me ocurrió. Pues las oposiciones que señala de Saussure en su “Curso”, a pesar de todas las deficiencias de no ser totalmente un libro suyo, que no fue redactado de manera expresa, esas oposiciones no me parecían ser simple “aporías” como exponía Coseriu, sino que verdaderas contradicciones dialécticas, que “Lengua” y “Habla” formaban una unidad indivisible. Pero entonces la dialéctica materialista que se practicaba en la URSS no me permitía mucho avanzar, era más bien algo anti-dialéctico, era un esqueleto petrificado que no podía reflejar el movimiento que se realiza en el funcionamiento del lenguaje. Cuando en el “Círculo” abordé este tema, todos se iban hacia el empirismo “dialéctico” que reinaba en la URSS. Ese materialismo se mezclaba más con el pragmatismo que con Hegel o Marx.

Pero la cosa se me complicaba más porque la dialéctica en sí no era trabajada en los textos que entonces nos servían de referencia. Los ejemplitos estalinianos seguían vigentes, el agua que hierve y los famosos saltos (de rana) que se dan en la naturaleza y en la sociedad. Esto llegó hasta el colmo en El Salvador con los tantos “saltos cualitativos” que se producían en el proceso revolucionario. La simple adhesión a un partido era ya un salto cualitativo… Ponerse de acuerdo con la dirección también era un “salto cualitativo” y la creación de alianzas y nuevos organizaciones eran “saltones” dialécticos.

Hubo un texto que me llamó mucho la atención, pero que en el ambiente de entonces, citarlo era cometer una herejía, estudiarlo un crimen de lesa línea oficial, me refiero a un folleto de Mao que se llama “De la contradicción”. No obstante no tenía entonces la formación necesaria para darme totalmente cuenta que Mao innovaba en algo, que señalaba algo fundamental, algo que no se había claramente teorizado hasta entonces. Se trata de la “contradicción no-antagónica”. Por lo general aprendíamos a usar, más bien a mentar, la contradicción antagónica entre la burguesía y el proletariado, cuya resolución es la superación de uno de los contrarios, la desaparición de la burguesía con el advenimiento de una sociedad sin clases. La contradicción “no-antagónica” de Mao funcionaba en el “seno del pueblo”. Mao casi no teoriza, sino que da muchos ejemplos, que justificaban las alianzas durante la guerra de liberación, etc. Pero esas contradicciones “no-antagónicas” volvían a ser antagónicas una vez las condiciones sociales que habían permitido el funcionamiento de la “contradicción no-antagónica” habían desaparecido.

Como se puede ver no hay en Mao una verdadera conceptualización de esta contradicción y más bien provoca mayor confusión teórica, pues echa por el suelo lo que se puede saber de la esencia de ambas contradicciones, pues si tan fácilmente se puede pasar de una a otra, ninguna posee su propia identidad esencial. Es decir para Mao la distinción no es categorial, es circunstancial. Esto que estoy diciendo aquí, lo sé hoy, en aquellos años del “Círculo” de la Lumumba eran apenas vislumbres nebulosos.

Pero si queremos aplicar la dialéctica al conocimiento en lingüística debemos usar el concepto de “contradicción no-antagónica”, en la unidad de un fonema funciona en la oposición entre el “signifié” y el “signifiant” saussureanos (“significado” y “significante”), es lo que trabaja todo el mecanismo lingüístico, por consiguiente “Lengua” y “Habla” no son simplemente diferentes puntos de vista, no son dos partes separadas, una no funciona sin la otra, una no existe sin la otra, ambas son la misma cosa, constituyen una unidad, una unidad de lo concreto y lo abstracto, de lo particular y lo universal, de lo individual y de lo social. Por supuesto que aquí apenas menciono temas de estudio, es necesario que siga conversando con ustedes sobre este tema. Les pido paciencia, esto trae cola.



27 abril 2012

Los representantes del pueblo reclaman aumento


Estas últimas semanas han sido reveladoras del estado ético de los diputados efemelenistas. El argumento de votar en esta legislatura los nombramientos de los nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia, del Fiscal General y al mismo tiempo de cambiar radicalmente la composición de la Sala de lo Constitucional ha sido de una pobreza tal que uno se ve forzado a concluir que muy poco es el valor que le conceden a la opinión de la gente. Pues ellos vilipendiaron a los diputados de ARENA cuando procedieron de igual manera, considerando ilegal y desleal esa manera de actuar. Ahora claman que no se demostró que fuera ilegal, que la Constitución no lo prohíbe. Y por supuesto claman que si “ellos lo hicieron, ¿por qué nosotros no podemos hacerlo?”.

Cuántas veces no pusieron el grito en el cielo, cuando se ponía de relieve el continuismo en la política del gobierno, lo que quedó demostrado a lo largo de estos dos años y medio. Pero ahora asumen y no reniegan que esas acciones las hacen a imagen y semejanza del actuar arenero. Lo que hace unos tres años era ilegal, desleal y falto de ética, se vuelve válido cuando ellos, los diputados efemelenistas, lo ponen en práctica. Es inútil citar sus declaraciones, han salido en casi todos los diarios del país, tal vez la más lamentable es la entrevista dada por el vocero del FMLN, el diputado Lorenzana. Hacer algún comentario es incluso hacerles perder demasiado tiempo.

Los diputados del Frente llegaron a un arreglo con los otros partidos, ellos le llaman a eso “Protocolo de Entendimiento” para le legislatura 2012-2015. Allí se consigna que la presidencia la seguirá asumiendo el FMLN y también tendrá la Cuarta Vicepresidencia, la Primera Secretaría y la Quinta Secretaría de la Junta Directiva. Hay que agregar seis presidencias de comisión legislativa. Es un buen negociado para un partido que perdió las elecciones. Por supuesto que ARENA no votó ese “Protocolo”. No sé si algunos recuerdan cuál fue la actitud del Frente al inicio de la legislatura que ahora se acaba, cuando los perdedores conservaron la presidencia, pero mantenían la mayoría en alianza. Pues eso era una conducta antidemocrática. Ahora se felicitan y lo anuncian como un triunfo. Sigfrido Reyes está feliz.

Pero hay algo que no figura públicamente en ese “protocolo”, es el aumento del salario de los presidentes de Comisión parlamentaria. Reyes la explica que es una demanda que se ha venido haciendo desde hace años, por la demasiada carga de esos presidentes, que ellos tienen que estudiar más que el común de los diputados, que tienen mayor trabajo. Lo mismo hizo la jefa del grupo efemelenista Norma Guevara, igualmente lo hizo Lorena Peña. Ninguno habló del número mayor de asesores que tienen los presidentes y que son los que realmente trabajan en la preparación de los documentos y demás papeles. Pero es de suponer, de sospechar, que ese aumento es parte del “pago”, del dando y dando que se acostumbra  en la Asamblea Nacional.

Al conocerse la medida, la indignación popular fue inmediata y manifiesta. Esta vez los diputados del FMLN se vieron obligados a dar explicaciones, claro, no abandonaron las “justificaciones”, pero trataron de sacar prestigio de esta pifia. Con la mano sobre el corazón alegaron que ese “sobresalario” no lo iban a cobrar sus presidentes, que todo aumento de salarios va a parar a un fondo para becas. Claro eso era una manifestación muy generosa, aunque parece que no se dan cuenta que saludan con sobrero ajeno, pues esos aumentos provienen de los impuestos que todos los salvadoreños pagan. Cualquiera puede ser generoso de esa manera, tan barata. A todo el mundo le pareció muy extraño que ese argumento fuera esgrimido post festum.  Se les hubiera podido creer, si lo hubieran manifestado desde el principio. Lo hicieron ante los cuestionamientos, ante la pronta indignación de la gente. Y esta indignación es justa y justificada.

La gente se priva de todo y los diputados que se presentan al pedir los votos, como los futuros servidores del pueblo, ostentan salarios desproporcionados respecto a sus labores y respecto a los salarios de los trabajadores. Ya de por sí los salarios de los empleados son bajos, el salario mínimo en el comercio y servicios es el más alto, pues este es de 224.21 dólares. El aumento es superior a este salario más de tres veces y media. Y con este aumento agregado al salario y viáticos de transporte y comunicaciones resulta ser 21 vez y media del salario mínimo. Lo que significa que un empleado que percibe un salario mínimo tendrá que trabajar casi dos años para cobrar lo mismo.

Pero se dieron cuenta que la indignación crecía, hubo manifestaciones airadas y la protesta comenzó a organizarse. Entonces se inventaron algo, si los presidentes areneros aceptan no recibir esos “sobresalarios”, se lo quitamos a todos. Pero la protesta se escucha fuerte y permanente. Entonces han tenido que reconocer que fue un error votar ese aumento. Y ahora meten en este lío al presidente, “si Funes veta el decreto o lo observa no haremos nada para superar el veto, ni que se vuelva a aprobar”.

Lo que podemos observar es que cuando la protesta popular es rápida, unida y clamorosa se puede hacer recular a los “representantes del pueblo”.


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El aumento de salarios para los presidentes de comisión ha sido abrogado.

16 abril 2012

El imposible examen de conciencia

Los dirigentes del FMLN nos va a dejar en ayunas. El análisis de la desbandada electoral lo prometieron para luego, con calma, sin precipitaciones. Esa artimaña les ha servido de escudo y ahora ya nadie espera que los dirigentes, la CP venga y entregue sus sesudas conclusiones. ¿Para qué?


Un examen de conciencia obligatoriamente los llevaría al origen de este resultado. Ese origen es remoto, cuando ante la encrucijada que les puso enfrente el ejercicio legal de la política optaron por el electoralismo puro y llano, dejando de lado el escabroso y difícil camino de las luchas sociales, la suerte ya estaba echada. Pues pasar de un discurso ultrarrevolucionario y de arengas al capado discurso reformista no era algo plausible, ni tampoco posible a la vista de las esperanzas de entonces. Ese discurso lo mantuvieron para alimentar los ánimos de los que vinieron a formar el electorado “duro”. Crear entonces un nuevo discurso reformista hubiese sido considerado como una traición, entonces siguieron prometiendo las transformaciones urgentes, las reformas de las estructuras, optaron por ser una oposición intransigente (en el discurso). Pero ese discurso ya no correspondía a ninguna práctica real del FMLN. Poco a poco, trataron de matizar sus posiciones, sin abandonar los objetivos declarados, los fueron postulando como actualmente imposibles. Allí surgió el tema de la gradualidad, de que no se puede exigir que todo cambie de la noche a la mañana. Los cambios profundos se convirtieron en un lejano horizonte. Por ahora debemos de moderar nuestros ardores y adaptarnos a las circunstancias.


Esta adaptación ha sido lo más exitoso del FMLN, fue así que convencieron a sus bases y a su electorado “duro” que lo más importante era llegar como fuese al Ejecutivo, ya allí todos íbamos a ver lo que íbamos a ver, solo entonces escucharíamos cantar al verdadero gallo. Pero frente a Funes se comportaron como gallinas cluecas. En realidad no manifestaron disgusto frente a la política presidencial, pues en el fondo correspondía al pensamiento profundo de la dirección efemelenista, tal vez en algún detalle no estuvieron de acuerdo, alguna que otra postura, pero ellos estaban dispuestos a asumirlo todo y beberse el cáliz hasta el fondo. Y se emborracharon de reformismo, pero sobre todo de oportunismo.


Es por eso que del discurso ardiente de las antiguas arengas revolucionarias pasaron al más hondo y sepulcral silencio. Funes hacía y deshacía, cuando pujaban los cupuleros, Funes, todo un capataz, los mandaba a callar. Y se callaban. Lo que anhelaban sobre todas las cosas era un continuismo en sus puestos. Le metieron trancas, aldabas y candados a los Estatutos del partido, nadie puede moverlos, nadie puede moverse en el partido sin su consentimiento. Y al mismo tiempo pasaron a una de las purgas partidarias más totalitarias de nuestra historia, afuera más de cincuenta mil miembros, sin mayor motivo de no tener más de cinco años de ser miembros, ¡vaya falta! Y con los nuevos miembros se fueron hacia afuera los criticones. Se quedaban adentro sólo los que ya habían demostrado con creces la debida sumisión a la dirección partidaria y que estaban dispuestos a cerrar filas sin mayor motivo que un simple silbido de los jefes.


O sea que en esta pendiente, en esta cuesta abajo, es imposible que la CP tenga algo que criticarse, pues todo corresponde a lo que sienten, a lo que piensan. Tal vez si, reconocen algunos, en declaraciones de punta de labio, hemos cometido algunos errores en la campaña, es posible que en nuestra derrota haya tenido que ver la manera en que tratamos el subsidio del gas, tal vez, quizás, quién sabe… Pero un análisis es imposible que pueda salir de esas cabezas ya entregadas en absoluto a la maniobra de corredor en la Asamblea, a las intriguillas de corrillo en el partido.


Les doy un ejemplo, toda su conducta durante el fallo de la Sala de lo Constitucional respecto a las candidaturas independientes para diputados. En esa ocasión se comportaron con una paranoia total, supusieron que eso iba dirigido exclusivamente contra su partido. Vieron un complot, empezaron con exigirle a ARENA que se echara para atrás, luego fueron asumiendo la defensa de la posición de ARENA con mayor ardor, para al final aceptar a regañadientes el fallo de la Sala. Pero todo eso duró meses, de idas y venidas, de transacciones, de imputaciones, con el punto culminante de organizar un mitin contra los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Y si hubieran tenido un tantito así, de molleja, pues se hubieran informado como funciona eso en otros países. Pues nada, esas candidaturas particulares nunca llegan a las Asambleas, ni a las municipalidades, si tal vez en el mundo haya algunas que sí, pero es la infinita excepción. O sea todo ese desgaste político para nada. Sí, eso sirvió para poner al desnudo el miedo que tienen de perder sus puestos, el miedo que le tienen a un avance marginal de la democracia.


Y ahora sin hacer un análisis concienzudo de la derrota, a raíz de un “campo pagado” apresurado y precipitado, en el que un grupo de paisanos les pide que opten por Oscar Ortiz como candidato presidencial, se lanzan sin mayor reflexión a dejar correr “bolas” sobre que ya se decidieron por la candidatura de Sánchez Cerén. Nadie desmiente, que el rumor se propague, ya veremos que resulta. Esto es dejarse llevar por la improvisación, de nuevo se delata su hábito de la intriguilla. Los miembros de la Comisión Política que no aceptan que nadie les sugiera nada, que le tienen tirria a Oscar Ortiz, ya ni se sabe ni por qué, pues todos andan en las mismas posiciones, en el mismo discurso reformista, pues son estos miembros que desean obligar a Ortiz a que dé un paso en falso.


Ahora se viene un jale y apriete tremendo. Pues no creo que no se den cuenta que Sánchez Cerén no es popular en la población, que ni siquiera tiene todo el apoyo al interior del partido. Invocar, como lo han hecho ciertos analistas, su “legendario pasado” para contentar a las bases y al electorado duro es simplemente una burla, “un atropello a la razón” como dice el tango. No, si optan por el “Comandante Leonel” pues es porque tienen miedo de ganar con otro candidato. Bueno, porque no quieren correr el riesgo de ganar con otro. Pues con Sánchez Cerén no ganan. Lo saben a ciencia cierta. Pero llegar directamente al Ejecutivo es tentador, sin funestos mediadores, les abriría el camino real de ministerios y de agencias gubernamentales. ¡Se imaginan la ganga!


Es por eso que me parece ya esclerosis de lo que padecen los cupuleros, ya ni el cálculo politiquero les resulta, ya ni la habilidad intrigante saben desplegar, pues si nos ponemos en su lugar, acaso no es mejor declarar que les parece interesante la proposición que les llega en ese “campo pagado”, pero que aún es prematuro decidirse, que todavía hay tiempo para la reflexión, que no hay necesidad de apresurarse. Podrían mostrarse hasta magnánimos demócratas y decir que van a recoger todas las proposiciones y luego de sopesarlas, elegirán al más idóneo. Pero debemos concluir que en ellos habla más fuerte el galillo de la ambición desenfrenada que la razón.


Lo que les puedo decir es que no me voy a poner de consejero de príncipes. Igual que no tuve esperanza alguna en Funes y no la sigo teniendo, no le doy, ni le di consejos, ni creo que los acepte, ni los pida, él recibe órdenes del Norte. Entonces, como siempre nos queda la implacable pregunta ¿qué hacer? Pues pienso que por el momento nos toca darnos cuenta que las opciones que se nos presentan en el ahora político nacional, ninguna de ellas puede suscitarnos confianza, ni mucho menos esperanzas para resolver nuestros problemas. Es urgente que nos demos cuenta que adentro de ese campo minado de engaños y ambiciones, los de abajo no podemos ponernos a jugar, como si el destino nacional fuera algo al que se le apuesta.


Lo he dicho en otras ocasiones, existe en el país una izquierda que se ha quedado sin expresión política. Es en esto que debemos concentrar nuestros esfuerzos, en crear un organismo político que abra nuevos horizontes, que le dé al país nuevas esperanzas, pero sobre todo un instrumento que le permita renovar con las luchas sociales, que ponga de nuevo en el tapete las reivindicaciones más sentidas de la gente. Si, la seguridad diaria es primordial, pero nos hemos dejado obnubilar y hemos llegado a asumir que la muerte violenta es la única que nos acecha. Pues no, los bajos salarios, las condiciones de vida, las viviendas, los deseos frustrados, las angustias de inicio y fin de mes, el incierto futuro de los hijos, todo eso no es vida, no es para eso que hemos venido a este mundo. Entonces hay que darle sentido a nuestras vidas, no podemos conformarnos con lo que nos pasa, es menester que tomemos conciencia de que otra vida es posible, incluso en El Salvador. No, no se trata de soñar en paraísos terrenales, se trata de darle a todos dignidad humana, en las faenas diarias, en los hogares, en las escuelas, en las relaciones sociales, en el trabajo, etc. Es necesario apropiarnos de nuestros destinos, de apropiarnos de las decisiones que atañen nuestras vidas, en todas las esferas. Es por eso que debemos crear un nuevo organismo que tenga nuevas y inauditas formas de funcionar, que se desligue del mundo politiquero y electorero, pero que tenga una efectividad de luchas y profundos compromisos con las necesidades populares.

27 marzo 2012

Sobre la tregua delincuencial

El tema de las negociaciones entre el gobierno y las pandillas y el acuerdo entre las pandillas entre sí, no es fácil de tratar. Por el momento el gobierno niega su implicación en ellas y ambas partes, gobierno y pandillas niegan la existencia de dichas negociaciones. Aunque las apariencias atestiguan de lo contrario. Pues el traslado de una prisión a otra, la presencia en las cárceles de un prelado y de un exguerrillero como mediadores, incluso el mismo reportaje de los periodistas de El Diario de Hoy, no pueden darse sin el consentimiento de las autoridades, de las más altas autoridades del estado.


Pero hay un aspecto que hace también delicado abordar el tema, es que por el momento el resultado es positivo, muy positivo. La reducción drástica de las muertes es una noticia que se ha estado esperando durante tantos años, cuyo aumento parecía como algo ineluctable. No obstante a pesar de este significativo aspecto positivo del asunto, surge toda una serie de cuestionamientos de fondo. En esto es menester no dejarse ir por los senderos de la pasión y ni tampoco por los caminos fáciles de la retórica. Aquí hay que pulsar bien cada palabra.


El mutismo de las autoridades en los últimos días, remplaza a las triunfantes declaraciones del Ministro, el general Munguía Payés, quien alardeaba, afirmando que como consecuencia de su llegada al puesto ministerial y la nueva actividad policial, la criminalidad se había reducido en estos últimos días. Todos sabemos que ésta creció desde su llegada hasta que apareció el acuerdo entre las maras. El semanal cibernético El Faro publicó la noticia de la negociación y el ministro se vio obligado a desmentir, incluso llegó a una amenaza velada contra los periodistas de este medio, evocando en su ausencia, pero frente a otros periodistas convocados por él, la muerte del fotógrafo y cineasta francés Christian Poveda, dando a entender que ese era el peligro que corrían los periodistas de El Faro.


Luego aparecieron dos personajes que afirman haber jugado el papel de intermediarios entre las dos principales pandillas del país: el obispo castrense Colindres y el escritor Mijango. El primero nos explica abundantemente que su misión es divina, que habla en nombre de Dios, que obedece a la voz del Señor y nos habla en un lenguaje con notorios dejos medievales y el otro ha mostrado un protagonismo subalterno. Pero no es el estilo personal lo que vamos a juzgar. Ni lo conveniente o inconveniente de esta mediación, ha dado resultados positivos y podemos alimentar ciertas esperanzas de que esta situación perdure.


Aunque aquí surgen ciertas dudas sobre todo el proceso mismo de esta negociación y si es válido mantener esperanzas en que a lo que se ha llamado “tregua”, se mantenga y desemboque en algo duradero.


Lo que podemos cuestionar es precisamente cuáles han sido los principios que han regido la negociación, sobre qué bases se ha negociado. En otras palabras, ¿es solamente ese traslado a otras cárceles el pago que se ha dado a los delincuentes? ¿Existen otras concesiones? Y si la respuesta es afirmativa, ¿cuáles han sido? Estas preguntas implican más allá de los detalles, principios morales fundamentales. ¿El Estado se ha dejado imponer estas negociaciones? ¿Se trata de un simple caso de correlación de fuerzas? Los criminales que han mostrado con esta baja de asesinatos, su íntima implicación en ellos, ¿pueden sinceramente presentarse, como lo han hecho es su “comunicado”, en representantes de toda la sociedad? Es menester recordar aquí que Mauricio Funes ha declarado hace dos años, con enfática solemnidad, que nunca su gobierno iba a negociar con delincuentes.


Pero esta vorágine de crímenes en que vive el país exige que se hagan todos los esfuerzos necesarios para extirparla. Si acaso es cierto que los delincuentes han tomado conciencia de la atrocidad de sus crímenes y dicen ser ellos también “parte de la solución del problema”, pues no pueden presentarle a la sociedad y a las víctimas condiciones para cesar sus fechorías. ¿Qué quiere decir esto? Pues que podemos reconocer que las condiciones de encarcelamiento no son realmente humanas, que hasta ahora se ha priorizado la represión y que no se han emprendido planes preventivos. Podemos admitir y no solamente admitir, sino que se ha sido constatado por todos, que no existen reales planes sociales para darle a la niñez y juventud de los barrios pobres, las posibilidades de construir de manera diferente sus vidas.


Es cierto que en vez de mandar al ejército a patrullar, se pudo perfectamente preparar y enviar a otro ejército, un ejército de educadores, de animadores de barrio, de trabajadores sociales. Esto no hubiera producido ningún milagro, pero sí cambios substanciales en el tratamiento del problema. ¿Es tarde para cambiar de actitud? No, lo que la situación actual nos revela es que no se puede seguir tratando ni a los delincuentes, ni a los jóvenes de los barrios pobres únicamente como una excrecencia venenosa para toda la sociedad. No se puede pues creer que la fuerza, el maltrato y la humillación militares constituyen la base de la reeducación para “jóvenes en peligro de caer en la delincuencia”, como es el plan “pedagógico” del presidente.


Sin embargo hay en esta situación un grave problema moral. Los jefes de las maras han puesto en la balanza, como moneda de cambio, vidas humanas. Hay que sopesar con toda la gravedad este aspecto. Todos nos hemos regocijado de la disminución del número de asesinatos, pero al mismo tiempo cabe sorprenderse por la facilidad con que esta reducción se ha obtenido. ¿Pueden los jefes de las maras revertir inocentemente este proceso? Esta es justamente la pregunta central de todo esto. Pues si podemos exigirle al gobierno toda transparencia necesaria en el tratamiento de este asunto, es necesario también que la sociedad sepa ¿qué es lo que condiciona que esta reducción de muertes diarias pueda volverse permanente o por el contrario trágicamente pasajera?


Lo repito, lo que se ha puesto en juego son vidas humanas. Por eso mismo no podemos resignarnos a la probabilidad que la situación precedente vuelva simplemente, como si nada. Es por eso que todo el silencio oficial es hasta cierto punto irresponsable. Todos se han sorprendido del silencio del presidente, del silencio de los partidos políticos. La clase política acaba de solicitar los votos y ante un problema crucial de nuestra sociedad guarda silencio, como si nada hubiera pasado. En esto es necesario que todos sepamos cuál es el trasfondo de lo que se ha negociado y en qué reside realmente que esta situación es considerada, en principio, como pasajera. Digo esto pues el término “tregua” no es una situación permanente.


Con esto no termina el sufrimiento infligido a toda la sociedad. Siguen las extorciones, siguen otros delitos contra familias y personas individuales; Todos sabemos que esto no se puede considerar como futura moneda de cambio. Estos actos son simplemente delitos y si basta con una orden para que ellos cesen, ¿qué esperan los responsables para darla? Con esto significo que los jefes de las maras han pretendido a un alto grado de moralidad y de preocupación por el bienestar de nuestra sociedad, se han proclamado “parte de la solución”. Ahora también ellos deben dar muestra de la sinceridad de sus palabras. Sobre todo que han proclamado que su honor reside en la palabra dada.

22 marzo 2012

El general atrapado en su laberinto (Del sonado pacto con las maras)

Por Guillermo Mejía

Cuando se remueve la escoria más apesta, dice un refrán popular muy sabio -claro, las palabras las he suavizado por respeto. La cuestión en torno a las posibles negociaciones con prebendas entre líderes pandilleros y personeros de la seguridad pública a fin de bajar la tasa de homicidios se convirtió en un laberinto sin salida.

De veras que no convencen las explicaciones del ministro de Justicia y Seguridad, general David Munguía Payés, máxime que no respondió de inmediato a las interrogantes de periodistas y ciudadanos una vez conocida una nota elaborada por el medio digital El Faro que sostiene el trance a partir de filtraciones que fueron corroboradas por pandilleros.

Resulta un hecho inusual que se mueva a más de 30 reos del penal de máxima seguridad, conocido como Zacatraz, hacia penales de menor seguridad, sobre todo por “razones humanitarias” en un esfuerzo de diálogo en que dicen participaron el obispo castrense, Fabio Colindres, y el ex rebelde disidente del partido Fmln, Raúl Mijango.

El punto, según Colindres y Mijango, es que los líderes de la Mara Salvatrucha y la Mara 18 se pusieron de acuerdo en un proceso donde sirvieron aunque no recuerdan quiénes son esos líderes ni las fechas de los encuentros solamente que iniciaron las pláticas en meses pasados. Esta es la última versión de tantas que han salido de manera oficial (por cierto, contradictorias).

Hay mucho secreto a voces. Se sabe que pláticas entre líderes pandilleros y las autoridades respectivas siempre han existido, el problema se centra en el hecho de que no hay transparencia de cara a la ciudadanía sobre esos procesos que ponen en entredicho a las autoridades por caer en medidas de fácil cuestionamiento.

Como han señalado algunos comentaristas en medios audiovisuales, en lugar de que se busque la verdad –como debe ser en materia de comunicación- también se cae en una especie de coro mediático donde se pretende dar por válida la versión oficial por encima de lo demás sin pruebas ni discusión, además de que se vende la ilusión de que hay que celebrar la baja de homicidios.

El diálogo como herramienta de entendimiento social tiene sus reglas, no se puede instrumentalizar. Es más, en este caso de un día para otro cambian discursos y actores del proceso sin que quede claro el asunto, vale recordar cuando el actual gobierno destituyó al cura español Antonio Rodríguez de una comisión especial por leer un comunicado de las maras.

Rodríguez, que fue tildado como “vocero de las maras” en la crisis por un paro pandillero del transporte en años recientes, dijo a los periodistas que desde las autoridades respectivas “se ha construido una verdad… pero no se nos ha dicho la verdad…” Y la cosa es que tiene mucha razón. Lo patético es que en aquella ocasión el gobierno dijo que jamás negociaría con delincuentes.

El bloguero y diplomático salvadoreño Ernesto Rivas G. comentó en su espacio virtual que el traslado de los presos “(…) y premiarlos con beneficios que van desde contacto personal, dinero en efectivo y seguramente permitirles el uso de celulares, a cambio de que ordenen un alto o una suspensión de los homicidios es no solo aberrante sino que altamente peligroso”.

“Esta política les da carta abierta a las pandillas, los narcotraficantes y lavadores de dinero, para que se muevan a sus anchas. ¿Es esa la manera de controlar el crimen y la violencia? ¿Es eso lo que persigue la ‘mesa de la esperanza’?”, advirtió en otro párrafo de su comentario.

Rivas G. recordó que eso da la razón a los críticos de la militarización de la seguridad pública por violentar la Constitución, entre estos “los pocos amigos que El Salvador tiene en el Congreso de Estados Unidos” que mostraron su preocupación al presidente Mauricio Funes e incluye “un mensaje no tan sutil que el legislador Leahy le hizo llegar a través de la Primera Dama”.

De algo quizás pueden estar tranquilos el anterior ministro de Justicia y Seguridad, Manuel Melgar, y el ex director de la policía, Carlos Ascensio, que no se vieron atrapados en el laberinto sin salida que agobia a las actuales autoridades de la seguridad pública entre estas, por supuesto, el general David Munguía Payés.

Del blog Errabundo

18 marzo 2012

Apuntes sobre los resultados electorales

¿Desde qué punto de vista analizar los resultados de las últimas elecciones en el país? Me parece que se trata de sacar las enseñanzas para el movimiento popular. Por ello me resulta inútil buscar los “errores” cometidos por el FMLN durante la campaña y darle mayor o menor importancia a la actitud que mantiene la dirección del partido respecto a su militancia. Pues esta actitud no es nueva, no surge en este período, sino que se trata de algo estructural, del modo mismo de funcionamiento del FMLN. No podemos olvidar ni las reformas estatutarias, ni las recientes y abundantes depuraciones de militantes.


Lo primero que se puede señalar, me parece, es que los resultados marcan una derrota del partido en el gobierno, pero que no cambia substancialmente la correlación de fuerzas general entre los dos principales partidos, ARENA y el FMLN. Pues el partido de la derecha no benefició realmente de una transferencia de votos, su ligero avance proviene del rechazo de una franja importante de los electores de mantener su apoyo al FMLN.


La abstención pasó de 38% en las legislativas precedentes al 50% en este año. No tenemos aún datos sobre los votos anulados que pueden ser también significativos, se trata asimismo de un rechazo de expresar el apoyo a los partidos en lid. Hay un dato del cual no tenemos ninguna certitud, si el ligero aumento de ARENA proviene de una transferencia de antiguos votos efemelenistas o de votos provenientes de la reserva del precedente abstencionismo de derecha. Como sea, lo que se trata de saber es cuál es el significado, no tanto del voto, sino del no voto de cerca del 12% del cuerpo electoral.


Se ha usado el término “voto de castigo”, pero en realidad lo significativo no ha sido el voto, sino que su ausencia. Un verdadero voto de castigo resulta de la transferencia de votos hacia otras formaciones políticas, por ejemplo al principal adversario o a los partidos que se mantienen en las márgenes electorales. No es esto lo que ha sucedido el 11 de marzo pasado, lo que le ha permitido a la cúpula del FMLN afirmar que ha habido un empate. Pero ellos saben perfectamente que esto es solamente una apariencia. Pues el grueso del abstencionismo tuvo lugar en su electorado.


Lo primero y tal vez lo más inmediato que se puede señalar es que esta franja de electores permanece anclada en la izquierda y que por el momento no está dispuesta a cambiar de campo. No se trata pues de un electorado volátil. Es precisamente este hecho el que nos permite afirmar que esta abstención tiene un contenido positivo. Positivo en el sentido que contiene un mensaje distinto del simple desinterés por el sufragio. Esta abstención contiene mensajes.


Ahora bien, lo que se trata de escudriñar, de echarle una mirada de más de cerca, de averiguar —en el contexto en que se ha manifestado— es el sentido político profundo que tiene el mensaje enviado por los abstencionistas. Porque no basta con señalar un descontento por el autoritarismo de la cúpula en la designación de ciertos candidatos municipales o legislativos. Los problemas internos del FMLN tal vez han jugado algún papel marginal en los resultados. Tampoco se trata, me parece, de otro descontento, el de la clase media urbana, de sentirse la huérfana de la política gubernamental. Los precios del gas y otros servicios han tenido, sin duda, también su parte en la formación de otro fenómeno que podemos considerar como la verdadera fuente de la actitud abstencionista de una franja importante del electorado efemelenista.


Lo que ha ocurrido este 11 de marzo es algo más importante que la expresión de una pasajera manifestación de mal humor, de una indisposición. Aquí hay un verdadero sentimiento de insatisfacción hacia la política que lleva adelante el gobierno de Funes/FMLN. El acta de acusación es mucho más extensa y matizada. En primer lugar aparece el divorcio de hecho entre el presidente y el partido que lo llevó al poder, pero en esto hay matices que no todos muestran una interpretación univoca. Este disfuncionamiento es apreciado de manera diversa por la población, algunos de manera tajante ven en la política del gobierno el incumplimiento de las promesas hechas, una ruptura con los objetivos asignados durante la campaña, un viraje imprevisto, una derechización flagrante de la política. Muchos culpan directamente a Funes.


No obstante hay quienes piensan que los culpables en el disfuncionamiento son los dirigentes del FMLN por no manifestar un apoyo más profundo al gobierno. Y aunque esto parezca contradictorio hay otros cuyo descontento proviene por la pasividad del FMLN ante las medidas derechistas del gobierno. Es decir se trata de un hondo malestar respecto a la política gubernamental y respecto al comportamiento del partido en el gobierno. Es menester también indicar la existencia de aquellos que piensan que la política de Funes es la única posible y que le mantienen su apoyo a toda costa, incluso manteniendo su voto al FMLN, pero otros tal vez se lo han dado al nuevo partido GANA. Pero sobre esto no tenemos datos que nos permitan concluir de manera contundente.


La dirección del FMLN se dejó atrapar en la trampa tendida por la derecha y sus órganos de prensa, que la hacían la única responsable del disfuncionamiento del gobierno, de restarle con sus exigencias coherencia a la política gubernamental, cada vez que se hizo inocultable un desacuerdo, la derecha y sus órganos de prensa dirigieron sus ataques a la dirección del FMLN. Ellos veían que esto cundía efectos negativos para su partido y su grupo parlamentario. Pero en vez de enfrentar con argumentos y con valentía política al presidente y a sus aliados de circunstancia, poco a poco los dirigentes efemelenistas cayeron en desacuerdos tácitos, en posiciones de medias tintas, en una táctica oscura, difícil de entender. El silencio y la complicidad les parecieron como lo más conveniente electoralmente, que iba a pagar mejor.


Sin embargo no se puede dejar de lado otro aspecto importante, la misma derechización en las posiciones del Frente. Pues en muchas ocasiones al acompañar en su política al presidente, de manera complaciente fueron adoptando posiciones contradictorias a sus principios partidarios. El FMLN ya no asume su carácter revolucionario y de agente transformador de la sociedad, su ideología es ahora socialdemócrata. Por supuesto, algunos resabios radicales subsisten en el lenguaje. No se puede negar que esto también ha influenciado en el estado de ánimo del electorado. El balance del gobierno, su alianza ostensible con los Estados Unidos, el papel de agente de la política del Departamento de Estado que juega Funes, los parches sociales, la hostilidad a los países del ALBA, etc. no constituyen hechos que le permitieran al FMLN llevar adelante una campaña exaltante y entusiasmante. Al contrario su campaña fue defensiva, tuvo que recurrir a los mismos métodos de atemorizar a la población, presentando a la derecha como el cuco que iba a abolir los “logros” del gobierno de Funes. En las últimas semanas tuvo que resignarse a dirigirse exclusivamente a su propio electorado con vistas de conservar lo esencial. Ellos mismos incitaron a sus bases a batallar para “reconquistar el voto duro”. Con esto renunciaban a extender su electorado y además dejaban de lado a los electores que habían conquistado en las últimas elecciones.


El voto duro es también una ilusión. ¿Cuántos de los que se han mantenido fieles están plenamente convencidos por la política del gobierno y de las posiciones y actuaciones del FMLN? ¿Cuántos han votado resignados porque no hay otra fuerza de izquierda? Las exigencias de una revisión de la política gubernamental no vienen sólo de la franja de abstencionistas, sino que también del seno mismo de la militancia y del electorado más fiel. El antiguo monolitismo sólido y tenaz ha comenzado a resquebrajarse. Esto necesariamente le abre un campo de acción a una nueva formación que venga a paliar las carencias del FMLN y sobre todo a una fuerza claramente posicionada en la izquierda.


Otro aspecto importante de estas elecciones es que ARENA, a pesar del desgaste electoral del FMLN no se ha vuelto tampoco una fuerza atractiva. Se salva justamente no por su propia política, por su actuación en la Asamblea y en las municipalidades, lo que mantiene a ARENA en un statu quo con un ligero aumento de votos, es prioritariamente la conducta de su propio adversario. Es por ello que resulta correcto afirmar que ARENA no es realmente el vencedor, hay un perdedor claro, pero se trata de una derrota que se ha propinado a sí mismo. Tal vez solamente en la capital ARENA salió ampliamente victoriosa. Señalo que el partido de extrema derecha sigue gozando de un apoyo total de los medios de comunicación de masas.


No obstante hay algo que se ha agravado en el panorama político: el nuevo partido de derecha, GANA obtiene demasiados votos y se convierte en la tercera fuerza. Puede asumir confortablemente el papel de árbitro en la Asamblea y sus alianzas pueden ser perfectamente con ARENA o con el FMLN. El compromiso que tienen con el ejecutivo no es orgánico, aunque es claramente declarado por sus dirigentes. La tendencia derechista del gobierno cobra mayor fuerza con este resultado. La derecha es con creces mayoritaria en el país, esto no hay que olvidarlo.


Por consiguiente me parece inútil exigir que caigan cabezas, que se depure a la misma cúpula, que se hagan la autocrítica. Todo eso tal vez fuera saludable si se tratara de pifias, de errores cometidos. Pero nosotros no nos encontramos ante una situación producida por errores, nos encontramos ante una situación provocada por una estrategia que resulta de una ideología reformista. Funes con su equipo, como el grueso del FMLN piensan que es posible mejorar la situación de los trabajadores y de las familias más pobres, si se le aporta algunas reformas apropiadas al capitalismo. Por eso es manifiesto el orgullo del grupo parlamentario del FMLN por el contingente de leyes votadas. Pero esas leyes son eso nada más. Ni siquiera se preocupan si esas leyes son aplicables o no, ni si lo contemplado en ellas resuelven realmente los problemas planteados a la población. El FMLN está convencido en la imposibilidad de otra política dada la situación del país, lo que en definitiva significa que la política del gobierno es la única posible, la más realista, la más racional.


De todas maneras, nos encontramos ante un pequeño seísmo, con la suficiente fuerza para conmover parte de la militancia del FMLN, que exige renovación de la dirigencia, que hace votos por reales innovaciones en los postulados políticos del partido. Por el momento, la dirección recurre a sus viejos trucos de apelar sobre todo a guardar la unidad del partido. Esta unidad se puede preservar, según la dirección, únicamente en torno a la actual Comisión Política. Ese mano a mano de una parte de la militancia con la cúpula puede dilucidarse en algún compromiso sobre el candidato a la próxima elección presidencial, en un compromiso sobre cambios en el discurso de campaña, en el estilo, en las formas, pero el fondo de la política seguirá siendo el mismo, el reformismo.