Cosas tan pasajeras
Literatura Cultura Filosofía y muchas otras cosas
04 junio 2012
"Siempre ha sido así"
27 mayo 2012
El gobierno de Funes y los otros
22 mayo 2012
En la Asamblea se vuela al ras del suelo
10 mayo 2012
La paranoia de Lorenzana
03 mayo 2012
Lecturas y recuerdos (lingüísticos)
27 abril 2012
Los representantes del pueblo reclaman aumento
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El aumento de salarios para los presidentes de comisión ha sido abrogado.
16 abril 2012
El imposible examen de conciencia
Los dirigentes del FMLN nos va a dejar en ayunas. El análisis de la desbandada electoral lo prometieron para luego, con calma, sin precipitaciones. Esa artimaña les ha servido de escudo y ahora ya nadie espera que los dirigentes, la CP venga y entregue sus sesudas conclusiones. ¿Para qué?
Un examen de conciencia obligatoriamente los llevaría al origen de este resultado. Ese origen es remoto, cuando ante la encrucijada que les puso enfrente el ejercicio legal de la política optaron por el electoralismo puro y llano, dejando de lado el escabroso y difícil camino de las luchas sociales, la suerte ya estaba echada. Pues pasar de un discurso ultrarrevolucionario y de arengas al capado discurso reformista no era algo plausible, ni tampoco posible a la vista de las esperanzas de entonces. Ese discurso lo mantuvieron para alimentar los ánimos de los que vinieron a formar el electorado “duro”. Crear entonces un nuevo discurso reformista hubiese sido considerado como una traición, entonces siguieron prometiendo las transformaciones urgentes, las reformas de las estructuras, optaron por ser una oposición intransigente (en el discurso). Pero ese discurso ya no correspondía a ninguna práctica real del FMLN. Poco a poco, trataron de matizar sus posiciones, sin abandonar los objetivos declarados, los fueron postulando como actualmente imposibles. Allí surgió el tema de la gradualidad, de que no se puede exigir que todo cambie de la noche a la mañana. Los cambios profundos se convirtieron en un lejano horizonte. Por ahora debemos de moderar nuestros ardores y adaptarnos a las circunstancias.
Esta adaptación ha sido lo más exitoso del FMLN, fue así que convencieron a sus bases y a su electorado “duro” que lo más importante era llegar como fuese al Ejecutivo, ya allí todos íbamos a ver lo que íbamos a ver, solo entonces escucharíamos cantar al verdadero gallo. Pero frente a Funes se comportaron como gallinas cluecas. En realidad no manifestaron disgusto frente a la política presidencial, pues en el fondo correspondía al pensamiento profundo de la dirección efemelenista, tal vez en algún detalle no estuvieron de acuerdo, alguna que otra postura, pero ellos estaban dispuestos a asumirlo todo y beberse el cáliz hasta el fondo. Y se emborracharon de reformismo, pero sobre todo de oportunismo.
Es por eso que del discurso ardiente de las antiguas arengas revolucionarias pasaron al más hondo y sepulcral silencio. Funes hacía y deshacía, cuando pujaban los cupuleros, Funes, todo un capataz, los mandaba a callar. Y se callaban. Lo que anhelaban sobre todas las cosas era un continuismo en sus puestos. Le metieron trancas, aldabas y candados a los Estatutos del partido, nadie puede moverlos, nadie puede moverse en el partido sin su consentimiento. Y al mismo tiempo pasaron a una de las purgas partidarias más totalitarias de nuestra historia, afuera más de cincuenta mil miembros, sin mayor motivo de no tener más de cinco años de ser miembros, ¡vaya falta! Y con los nuevos miembros se fueron hacia afuera los criticones. Se quedaban adentro sólo los que ya habían demostrado con creces la debida sumisión a la dirección partidaria y que estaban dispuestos a cerrar filas sin mayor motivo que un simple silbido de los jefes.
O sea que en esta pendiente, en esta cuesta abajo, es imposible que la CP tenga algo que criticarse, pues todo corresponde a lo que sienten, a lo que piensan. Tal vez si, reconocen algunos, en declaraciones de punta de labio, hemos cometido algunos errores en la campaña, es posible que en nuestra derrota haya tenido que ver la manera en que tratamos el subsidio del gas, tal vez, quizás, quién sabe… Pero un análisis es imposible que pueda salir de esas cabezas ya entregadas en absoluto a la maniobra de corredor en la Asamblea, a las intriguillas de corrillo en el partido.
Les doy un ejemplo, toda su conducta durante el fallo de la Sala de lo Constitucional respecto a las candidaturas independientes para diputados. En esa ocasión se comportaron con una paranoia total, supusieron que eso iba dirigido exclusivamente contra su partido. Vieron un complot, empezaron con exigirle a ARENA que se echara para atrás, luego fueron asumiendo la defensa de la posición de ARENA con mayor ardor, para al final aceptar a regañadientes el fallo de la Sala. Pero todo eso duró meses, de idas y venidas, de transacciones, de imputaciones, con el punto culminante de organizar un mitin contra los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Y si hubieran tenido un tantito así, de molleja, pues se hubieran informado como funciona eso en otros países. Pues nada, esas candidaturas particulares nunca llegan a las Asambleas, ni a las municipalidades, si tal vez en el mundo haya algunas que sí, pero es la infinita excepción. O sea todo ese desgaste político para nada. Sí, eso sirvió para poner al desnudo el miedo que tienen de perder sus puestos, el miedo que le tienen a un avance marginal de la democracia.
Y ahora sin hacer un análisis concienzudo de la derrota, a raíz de un “campo pagado” apresurado y precipitado, en el que un grupo de paisanos les pide que opten por Oscar Ortiz como candidato presidencial, se lanzan sin mayor reflexión a dejar correr “bolas” sobre que ya se decidieron por la candidatura de Sánchez Cerén. Nadie desmiente, que el rumor se propague, ya veremos que resulta. Esto es dejarse llevar por la improvisación, de nuevo se delata su hábito de la intriguilla. Los miembros de la Comisión Política que no aceptan que nadie les sugiera nada, que le tienen tirria a Oscar Ortiz, ya ni se sabe ni por qué, pues todos andan en las mismas posiciones, en el mismo discurso reformista, pues son estos miembros que desean obligar a Ortiz a que dé un paso en falso.
Ahora se viene un jale y apriete tremendo. Pues no creo que no se den cuenta que Sánchez Cerén no es popular en la población, que ni siquiera tiene todo el apoyo al interior del partido. Invocar, como lo han hecho ciertos analistas, su “legendario pasado” para contentar a las bases y al electorado duro es simplemente una burla, “un atropello a la razón” como dice el tango. No, si optan por el “Comandante Leonel” pues es porque tienen miedo de ganar con otro candidato. Bueno, porque no quieren correr el riesgo de ganar con otro. Pues con Sánchez Cerén no ganan. Lo saben a ciencia cierta. Pero llegar directamente al Ejecutivo es tentador, sin funestos mediadores, les abriría el camino real de ministerios y de agencias gubernamentales. ¡Se imaginan la ganga!
Es por eso que me parece ya esclerosis de lo que padecen los cupuleros, ya ni el cálculo politiquero les resulta, ya ni la habilidad intrigante saben desplegar, pues si nos ponemos en su lugar, acaso no es mejor declarar que les parece interesante la proposición que les llega en ese “campo pagado”, pero que aún es prematuro decidirse, que todavía hay tiempo para la reflexión, que no hay necesidad de apresurarse. Podrían mostrarse hasta magnánimos demócratas y decir que van a recoger todas las proposiciones y luego de sopesarlas, elegirán al más idóneo. Pero debemos concluir que en ellos habla más fuerte el galillo de la ambición desenfrenada que la razón.
Lo que les puedo decir es que no me voy a poner de consejero de príncipes. Igual que no tuve esperanza alguna en Funes y no la sigo teniendo, no le doy, ni le di consejos, ni creo que los acepte, ni los pida, él recibe órdenes del Norte. Entonces, como siempre nos queda la implacable pregunta ¿qué hacer? Pues pienso que por el momento nos toca darnos cuenta que las opciones que se nos presentan en el ahora político nacional, ninguna de ellas puede suscitarnos confianza, ni mucho menos esperanzas para resolver nuestros problemas. Es urgente que nos demos cuenta que adentro de ese campo minado de engaños y ambiciones, los de abajo no podemos ponernos a jugar, como si el destino nacional fuera algo al que se le apuesta.
Lo he dicho en otras ocasiones, existe en el país una izquierda que se ha quedado sin expresión política. Es en esto que debemos concentrar nuestros esfuerzos, en crear un organismo político que abra nuevos horizontes, que le dé al país nuevas esperanzas, pero sobre todo un instrumento que le permita renovar con las luchas sociales, que ponga de nuevo en el tapete las reivindicaciones más sentidas de la gente. Si, la seguridad diaria es primordial, pero nos hemos dejado obnubilar y hemos llegado a asumir que la muerte violenta es la única que nos acecha. Pues no, los bajos salarios, las condiciones de vida, las viviendas, los deseos frustrados, las angustias de inicio y fin de mes, el incierto futuro de los hijos, todo eso no es vida, no es para eso que hemos venido a este mundo. Entonces hay que darle sentido a nuestras vidas, no podemos conformarnos con lo que nos pasa, es menester que tomemos conciencia de que otra vida es posible, incluso en El Salvador. No, no se trata de soñar en paraísos terrenales, se trata de darle a todos dignidad humana, en las faenas diarias, en los hogares, en las escuelas, en las relaciones sociales, en el trabajo, etc. Es necesario apropiarnos de nuestros destinos, de apropiarnos de las decisiones que atañen nuestras vidas, en todas las esferas. Es por eso que debemos crear un nuevo organismo que tenga nuevas y inauditas formas de funcionar, que se desligue del mundo politiquero y electorero, pero que tenga una efectividad de luchas y profundos compromisos con las necesidades populares.
27 marzo 2012
Sobre la tregua delincuencial
El tema de las negociaciones entre el gobierno y las pandillas y el acuerdo entre las pandillas entre sí, no es fácil de tratar. Por el momento el gobierno niega su implicación en ellas y ambas partes, gobierno y pandillas niegan la existencia de dichas negociaciones. Aunque las apariencias atestiguan de lo contrario. Pues el traslado de una prisión a otra, la presencia en las cárceles de un prelado y de un exguerrillero como mediadores, incluso el mismo reportaje de los periodistas de El Diario de Hoy, no pueden darse sin el consentimiento de las autoridades, de las más altas autoridades del estado.
Pero hay un aspecto que hace también delicado abordar el tema, es que por el momento el resultado es positivo, muy positivo. La reducción drástica de las muertes es una noticia que se ha estado esperando durante tantos años, cuyo aumento parecía como algo ineluctable. No obstante a pesar de este significativo aspecto positivo del asunto, surge toda una serie de cuestionamientos de fondo. En esto es menester no dejarse ir por los senderos de la pasión y ni tampoco por los caminos fáciles de la retórica. Aquí hay que pulsar bien cada palabra.
El mutismo de las autoridades en los últimos días, remplaza a las triunfantes declaraciones del Ministro, el general Munguía Payés, quien alardeaba, afirmando que como consecuencia de su llegada al puesto ministerial y la nueva actividad policial, la criminalidad se había reducido en estos últimos días. Todos sabemos que ésta creció desde su llegada hasta que apareció el acuerdo entre las maras. El semanal cibernético El Faro publicó la noticia de la negociación y el ministro se vio obligado a desmentir, incluso llegó a una amenaza velada contra los periodistas de este medio, evocando en su ausencia, pero frente a otros periodistas convocados por él, la muerte del fotógrafo y cineasta francés Christian Poveda, dando a entender que ese era el peligro que corrían los periodistas de El Faro.
Luego aparecieron dos personajes que afirman haber jugado el papel de intermediarios entre las dos principales pandillas del país: el obispo castrense Colindres y el escritor Mijango. El primero nos explica abundantemente que su misión es divina, que habla en nombre de Dios, que obedece a la voz del Señor y nos habla en un lenguaje con notorios dejos medievales y el otro ha mostrado un protagonismo subalterno. Pero no es el estilo personal lo que vamos a juzgar. Ni lo conveniente o inconveniente de esta mediación, ha dado resultados positivos y podemos alimentar ciertas esperanzas de que esta situación perdure.
Aunque aquí surgen ciertas dudas sobre todo el proceso mismo de esta negociación y si es válido mantener esperanzas en que a lo que se ha llamado “tregua”, se mantenga y desemboque en algo duradero.
Lo que podemos cuestionar es precisamente cuáles han sido los principios que han regido la negociación, sobre qué bases se ha negociado. En otras palabras, ¿es solamente ese traslado a otras cárceles el pago que se ha dado a los delincuentes? ¿Existen otras concesiones? Y si la respuesta es afirmativa, ¿cuáles han sido? Estas preguntas implican más allá de los detalles, principios morales fundamentales. ¿El Estado se ha dejado imponer estas negociaciones? ¿Se trata de un simple caso de correlación de fuerzas? Los criminales que han mostrado con esta baja de asesinatos, su íntima implicación en ellos, ¿pueden sinceramente presentarse, como lo han hecho es su “comunicado”, en representantes de toda la sociedad? Es menester recordar aquí que Mauricio Funes ha declarado hace dos años, con enfática solemnidad, que nunca su gobierno iba a negociar con delincuentes.
Pero esta vorágine de crímenes en que vive el país exige que se hagan todos los esfuerzos necesarios para extirparla. Si acaso es cierto que los delincuentes han tomado conciencia de la atrocidad de sus crímenes y dicen ser ellos también “parte de la solución del problema”, pues no pueden presentarle a la sociedad y a las víctimas condiciones para cesar sus fechorías. ¿Qué quiere decir esto? Pues que podemos reconocer que las condiciones de encarcelamiento no son realmente humanas, que hasta ahora se ha priorizado la represión y que no se han emprendido planes preventivos. Podemos admitir y no solamente admitir, sino que se ha sido constatado por todos, que no existen reales planes sociales para darle a la niñez y juventud de los barrios pobres, las posibilidades de construir de manera diferente sus vidas.
Es cierto que en vez de mandar al ejército a patrullar, se pudo perfectamente preparar y enviar a otro ejército, un ejército de educadores, de animadores de barrio, de trabajadores sociales. Esto no hubiera producido ningún milagro, pero sí cambios substanciales en el tratamiento del problema. ¿Es tarde para cambiar de actitud? No, lo que la situación actual nos revela es que no se puede seguir tratando ni a los delincuentes, ni a los jóvenes de los barrios pobres únicamente como una excrecencia venenosa para toda la sociedad. No se puede pues creer que la fuerza, el maltrato y la humillación militares constituyen la base de la reeducación para “jóvenes en peligro de caer en la delincuencia”, como es el plan “pedagógico” del presidente.
Sin embargo hay en esta situación un grave problema moral. Los jefes de las maras han puesto en la balanza, como moneda de cambio, vidas humanas. Hay que sopesar con toda la gravedad este aspecto. Todos nos hemos regocijado de la disminución del número de asesinatos, pero al mismo tiempo cabe sorprenderse por la facilidad con que esta reducción se ha obtenido. ¿Pueden los jefes de las maras revertir inocentemente este proceso? Esta es justamente la pregunta central de todo esto. Pues si podemos exigirle al gobierno toda transparencia necesaria en el tratamiento de este asunto, es necesario también que la sociedad sepa ¿qué es lo que condiciona que esta reducción de muertes diarias pueda volverse permanente o por el contrario trágicamente pasajera?
Lo repito, lo que se ha puesto en juego son vidas humanas. Por eso mismo no podemos resignarnos a la probabilidad que la situación precedente vuelva simplemente, como si nada. Es por eso que todo el silencio oficial es hasta cierto punto irresponsable. Todos se han sorprendido del silencio del presidente, del silencio de los partidos políticos. La clase política acaba de solicitar los votos y ante un problema crucial de nuestra sociedad guarda silencio, como si nada hubiera pasado. En esto es necesario que todos sepamos cuál es el trasfondo de lo que se ha negociado y en qué reside realmente que esta situación es considerada, en principio, como pasajera. Digo esto pues el término “tregua” no es una situación permanente.
Con esto no termina el sufrimiento infligido a toda la sociedad. Siguen las extorciones, siguen otros delitos contra familias y personas individuales; Todos sabemos que esto no se puede considerar como futura moneda de cambio. Estos actos son simplemente delitos y si basta con una orden para que ellos cesen, ¿qué esperan los responsables para darla? Con esto significo que los jefes de las maras han pretendido a un alto grado de moralidad y de preocupación por el bienestar de nuestra sociedad, se han proclamado “parte de la solución”. Ahora también ellos deben dar muestra de la sinceridad de sus palabras. Sobre todo que han proclamado que su honor reside en la palabra dada.
22 marzo 2012
El general atrapado en su laberinto (Del sonado pacto con las maras)
18 marzo 2012
Apuntes sobre los resultados electorales
¿Desde qué punto de vista analizar los resultados de las últimas elecciones en el país? Me parece que se trata de sacar las enseñanzas para el movimiento popular. Por ello me resulta inútil buscar los “errores” cometidos por el FMLN durante la campaña y darle mayor o menor importancia a la actitud que mantiene la dirección del partido respecto a su militancia. Pues esta actitud no es nueva, no surge en este período, sino que se trata de algo estructural, del modo mismo de funcionamiento del FMLN. No podemos olvidar ni las reformas estatutarias, ni las recientes y abundantes depuraciones de militantes.
Lo primero que se puede señalar, me parece, es que los resultados marcan una derrota del partido en el gobierno, pero que no cambia substancialmente la correlación de fuerzas general entre los dos principales partidos, ARENA y el FMLN. Pues el partido de la derecha no benefició realmente de una transferencia de votos, su ligero avance proviene del rechazo de una franja importante de los electores de mantener su apoyo al FMLN.
La abstención pasó de 38% en las legislativas precedentes al 50% en este año. No tenemos aún datos sobre los votos anulados que pueden ser también significativos, se trata asimismo de un rechazo de expresar el apoyo a los partidos en lid. Hay un dato del cual no tenemos ninguna certitud, si el ligero aumento de ARENA proviene de una transferencia de antiguos votos efemelenistas o de votos provenientes de la reserva del precedente abstencionismo de derecha. Como sea, lo que se trata de saber es cuál es el significado, no tanto del voto, sino del no voto de cerca del 12% del cuerpo electoral.
Se ha usado el término “voto de castigo”, pero en realidad lo significativo no ha sido el voto, sino que su ausencia. Un verdadero voto de castigo resulta de la transferencia de votos hacia otras formaciones políticas, por ejemplo al principal adversario o a los partidos que se mantienen en las márgenes electorales. No es esto lo que ha sucedido el 11 de marzo pasado, lo que le ha permitido a la cúpula del FMLN afirmar que ha habido un empate. Pero ellos saben perfectamente que esto es solamente una apariencia. Pues el grueso del abstencionismo tuvo lugar en su electorado.
Lo primero y tal vez lo más inmediato que se puede señalar es que esta franja de electores permanece anclada en la izquierda y que por el momento no está dispuesta a cambiar de campo. No se trata pues de un electorado volátil. Es precisamente este hecho el que nos permite afirmar que esta abstención tiene un contenido positivo. Positivo en el sentido que contiene un mensaje distinto del simple desinterés por el sufragio. Esta abstención contiene mensajes.
Ahora bien, lo que se trata de escudriñar, de echarle una mirada de más de cerca, de averiguar —en el contexto en que se ha manifestado— es el sentido político profundo que tiene el mensaje enviado por los abstencionistas. Porque no basta con señalar un descontento por el autoritarismo de la cúpula en la designación de ciertos candidatos municipales o legislativos. Los problemas internos del FMLN tal vez han jugado algún papel marginal en los resultados. Tampoco se trata, me parece, de otro descontento, el de la clase media urbana, de sentirse la huérfana de la política gubernamental. Los precios del gas y otros servicios han tenido, sin duda, también su parte en la formación de otro fenómeno que podemos considerar como la verdadera fuente de la actitud abstencionista de una franja importante del electorado efemelenista.
Lo que ha ocurrido este 11 de marzo es algo más importante que la expresión de una pasajera manifestación de mal humor, de una indisposición. Aquí hay un verdadero sentimiento de insatisfacción hacia la política que lleva adelante el gobierno de Funes/FMLN. El acta de acusación es mucho más extensa y matizada. En primer lugar aparece el divorcio de hecho entre el presidente y el partido que lo llevó al poder, pero en esto hay matices que no todos muestran una interpretación univoca. Este disfuncionamiento es apreciado de manera diversa por la población, algunos de manera tajante ven en la política del gobierno el incumplimiento de las promesas hechas, una ruptura con los objetivos asignados durante la campaña, un viraje imprevisto, una derechización flagrante de la política. Muchos culpan directamente a Funes.
No obstante hay quienes piensan que los culpables en el disfuncionamiento son los dirigentes del FMLN por no manifestar un apoyo más profundo al gobierno. Y aunque esto parezca contradictorio hay otros cuyo descontento proviene por la pasividad del FMLN ante las medidas derechistas del gobierno. Es decir se trata de un hondo malestar respecto a la política gubernamental y respecto al comportamiento del partido en el gobierno. Es menester también indicar la existencia de aquellos que piensan que la política de Funes es la única posible y que le mantienen su apoyo a toda costa, incluso manteniendo su voto al FMLN, pero otros tal vez se lo han dado al nuevo partido GANA. Pero sobre esto no tenemos datos que nos permitan concluir de manera contundente.
La dirección del FMLN se dejó atrapar en la trampa tendida por la derecha y sus órganos de prensa, que la hacían la única responsable del disfuncionamiento del gobierno, de restarle con sus exigencias coherencia a la política gubernamental, cada vez que se hizo inocultable un desacuerdo, la derecha y sus órganos de prensa dirigieron sus ataques a la dirección del FMLN. Ellos veían que esto cundía efectos negativos para su partido y su grupo parlamentario. Pero en vez de enfrentar con argumentos y con valentía política al presidente y a sus aliados de circunstancia, poco a poco los dirigentes efemelenistas cayeron en desacuerdos tácitos, en posiciones de medias tintas, en una táctica oscura, difícil de entender. El silencio y la complicidad les parecieron como lo más conveniente electoralmente, que iba a pagar mejor.
Sin embargo no se puede dejar de lado otro aspecto importante, la misma derechización en las posiciones del Frente. Pues en muchas ocasiones al acompañar en su política al presidente, de manera complaciente fueron adoptando posiciones contradictorias a sus principios partidarios. El FMLN ya no asume su carácter revolucionario y de agente transformador de la sociedad, su ideología es ahora socialdemócrata. Por supuesto, algunos resabios radicales subsisten en el lenguaje. No se puede negar que esto también ha influenciado en el estado de ánimo del electorado. El balance del gobierno, su alianza ostensible con los Estados Unidos, el papel de agente de la política del Departamento de Estado que juega Funes, los parches sociales, la hostilidad a los países del ALBA, etc. no constituyen hechos que le permitieran al FMLN llevar adelante una campaña exaltante y entusiasmante. Al contrario su campaña fue defensiva, tuvo que recurrir a los mismos métodos de atemorizar a la población, presentando a la derecha como el cuco que iba a abolir los “logros” del gobierno de Funes. En las últimas semanas tuvo que resignarse a dirigirse exclusivamente a su propio electorado con vistas de conservar lo esencial. Ellos mismos incitaron a sus bases a batallar para “reconquistar el voto duro”. Con esto renunciaban a extender su electorado y además dejaban de lado a los electores que habían conquistado en las últimas elecciones.
El voto duro es también una ilusión. ¿Cuántos de los que se han mantenido fieles están plenamente convencidos por la política del gobierno y de las posiciones y actuaciones del FMLN? ¿Cuántos han votado resignados porque no hay otra fuerza de izquierda? Las exigencias de una revisión de la política gubernamental no vienen sólo de la franja de abstencionistas, sino que también del seno mismo de la militancia y del electorado más fiel. El antiguo monolitismo sólido y tenaz ha comenzado a resquebrajarse. Esto necesariamente le abre un campo de acción a una nueva formación que venga a paliar las carencias del FMLN y sobre todo a una fuerza claramente posicionada en la izquierda.
Otro aspecto importante de estas elecciones es que ARENA, a pesar del desgaste electoral del FMLN no se ha vuelto tampoco una fuerza atractiva. Se salva justamente no por su propia política, por su actuación en la Asamblea y en las municipalidades, lo que mantiene a ARENA en un statu quo con un ligero aumento de votos, es prioritariamente la conducta de su propio adversario. Es por ello que resulta correcto afirmar que ARENA no es realmente el vencedor, hay un perdedor claro, pero se trata de una derrota que se ha propinado a sí mismo. Tal vez solamente en la capital ARENA salió ampliamente victoriosa. Señalo que el partido de extrema derecha sigue gozando de un apoyo total de los medios de comunicación de masas.
No obstante hay algo que se ha agravado en el panorama político: el nuevo partido de derecha, GANA obtiene demasiados votos y se convierte en la tercera fuerza. Puede asumir confortablemente el papel de árbitro en la Asamblea y sus alianzas pueden ser perfectamente con ARENA o con el FMLN. El compromiso que tienen con el ejecutivo no es orgánico, aunque es claramente declarado por sus dirigentes. La tendencia derechista del gobierno cobra mayor fuerza con este resultado. La derecha es con creces mayoritaria en el país, esto no hay que olvidarlo.
Por consiguiente me parece inútil exigir que caigan cabezas, que se depure a la misma cúpula, que se hagan la autocrítica. Todo eso tal vez fuera saludable si se tratara de pifias, de errores cometidos. Pero nosotros no nos encontramos ante una situación producida por errores, nos encontramos ante una situación provocada por una estrategia que resulta de una ideología reformista. Funes con su equipo, como el grueso del FMLN piensan que es posible mejorar la situación de los trabajadores y de las familias más pobres, si se le aporta algunas reformas apropiadas al capitalismo. Por eso es manifiesto el orgullo del grupo parlamentario del FMLN por el contingente de leyes votadas. Pero esas leyes son eso nada más. Ni siquiera se preocupan si esas leyes son aplicables o no, ni si lo contemplado en ellas resuelven realmente los problemas planteados a la población. El FMLN está convencido en la imposibilidad de otra política dada la situación del país, lo que en definitiva significa que la política del gobierno es la única posible, la más realista, la más racional.
De todas maneras, nos encontramos ante un pequeño seísmo, con la suficiente fuerza para conmover parte de la militancia del FMLN, que exige renovación de la dirigencia, que hace votos por reales innovaciones en los postulados políticos del partido. Por el momento, la dirección recurre a sus viejos trucos de apelar sobre todo a guardar la unidad del partido. Esta unidad se puede preservar, según la dirección, únicamente en torno a la actual Comisión Política. Ese mano a mano de una parte de la militancia con la cúpula puede dilucidarse en algún compromiso sobre el candidato a la próxima elección presidencial, en un compromiso sobre cambios en el discurso de campaña, en el estilo, en las formas, pero el fondo de la política seguirá siendo el mismo, el reformismo.